Todo fabricante que reintroduzca en el mercado productos de segunda mano —ya sean equipos informáticos y de oficina, extintores o aparatos eléctricos— debe demostrar el cumplimiento de los estándares de calidad para ganarse la confianza de los clientes en los productos remanufacturados, reacondicionados o restaurados. La certificación BSI Kitemark ofrece esa garantía, permitiendo acreditar que incluso en la reutilización de piezas informáticas, de oficina o de gas, se cumplen los más altos estándares de calidad exigidos por los consumidores.